La penicilina en España, de CEPA a ERCROS.

La industria química en Aranjuez (3).

Después de Lejía «El Ratón» y «Fertilizantes y piensos Banegas«,  este artículo es el tercero de una serie dedicada a la industria química en Aranjuez. La diferencia con los anteriores es que  la antigua «Compañía Española de Penicilina (CEPA)», actualmente «ERCROS División Farmacia», afortunadamente sigue con su actividad a día de hoy. Desde aquí queremos hacerle un pequeño homenaje a su veterana y brillante actividad.

CEPA Aranjuez

Alexander Fleming en España.

En 1948, tres años después del Nobel y cuando se cumplían ya 20 desde el extraordinario hallazgo. Nuestro país comenzaba a utilizar la penicilina con resultados que parecían milagrosos. España no quería dejar pasar la oportunidad de agasajar a una eminencia como Fleming. El premio Nobel permaneció más de 20 días en nuestro país, pasando por Barcelona, Madrid, Toledo, Córdoba, Jerez de la Frontera y Sevilla. El médico británico se sintió abrumado por tanto apoyo popular, llegando a decir: «Estoy acostumbrado a recepciones por parte de doctores y autoridades oficiales, pero hasta que vine a España nunca había recibido los aplausos de la multitud como si fuera un conquistador de éxito«.

Fleming en Andalucía
Fleming en Chicote
Fleming en Jerez
Fleming en Sevilla

La azarosa importación de las primeras dosis.

Amparo Peinado, una niña madrileña de nueve años, enferma de septicemia estreptocócica, fue tratada con penicilina en marzo de 1944. El transporte del medicamento fue toda una aventura, encerrado en un contenedor con hielo, había sido enviado desde Río de Janeiro a Madrid, pasando antes por Casablanca y Lisboa. A pesar de todos los esfuerzos para que el medicamento llegara a tiempo, no se logró salvar la vida de la pequeña. Lo mismo había sucedido con otros pacientes que, al límite de sus fuerzas, habían recibido dosis de penicilina procedentes de los más insospechados lugares. Otro caso fue el de un ingeniero de minas en Galicia que padecía una endocarditis bacteriana y recibió penicilina procedente de las tropas estadounidenses del norte de África. Casi todos ellos terminaron mal, tanto por ser pacientes ya en situación extrema, como por la tardanza en lograr el fármaco o las condiciones en las que finalmente llegaba. Aquello era más valioso que el oro y, por ello, era objeto de deseo y de contrabando.

Primeras dosis
Termo transporte penicilina.

En agosto de 1944 entra en escena, en Santander, el conocido doctor Carlos Jiménez Díaz padecía una neumonía neumocócica que no lograban frenar con el uso de sulfamidas. Sus alumnos removieron cielo y tierra hasta poder hacerse con varias dosis de penicilina de contrabando en Madrid que le salvaron la vida ¡Estaba claro que la penicilina era imprescindible!

El comienzo de la producción en España.

Plano fachada CEPA
Plano de conjunto
Obras del complejo de CEPA
Fabricación estreptomicina.
Fabricación penicilina

La implantación de este sector químico en España fue indudablemente tardío. Se debió a la iniciativa privada en subordinación con las directrices políticas del Gobierno que convocó en 1948 un concurso para la fabricación de la penicilina. El Banco Urquijo se había hecho con algunas empresas alemanas nacionalizadas en España tras la 2ª Guerra Mundial (Bayer y Chering) lo que le permitió liderar un grupo de industrias químico-farmacéuticas.

Vista de conjunto instalaciones

En agosto de 1949 se otorgaron las dos primeras concesiones de envasado del medicamento que era elaborado en los Estados Unidos de América a “Antibióticos S.A.” y “CEPA” y en 1950 CEPA se constituyó como sociedad mercantil para fabricar penicilina y otros antibióticos cumpliendo así la convocatoria con el Gobierno.  La producción de penicilina se encargó a «Química Comercial y Farmacéutica», cuyo director técnico era José Luis Gallego. Su hermano, el fisiólogo Antonio Gallego, que ya había hecho una estancia en América, es enviado a Merck & Co. (New Jersey) con el fin de adquirir los conocimientos necesarios para montar una fábrica de penicilina en España, firmándose un acuerdo de colaboración entre Merck y el banco Urquijo.

Depósito de agua CEPA
Revista CEPA Aranjuez

Es en 1951 CEPA, con patente Merck obtiene las primeras dosis de antibióticos elaboradas en España, y como en el caso de “Antibióticos S.A.” cumple el compromiso con el Gobierno. Este honor correspondió concretamente a la fábrica de Aranjuez que se adelantó a la de León en el inicio de sus trabajos. Concebidas para fabricar entre ambas un máximo de 2 millones de dosis anuales de penicilina. En marzo de 1952 se autorizó la ampliación de las instalaciones, con el fin de satisfacer completamente las necesidades de la demanda a partir de 1953. En 1954 se firmó un convenio de investigación Merck-CEPA que daría a esta última firma un carácter diferencial de “Antibióticos S.A.”.

En CEPA se desarrollarían unas líneas de investigación sobre búsqueda de antibióticos que daría unos frutos insospechados en patentes, formación de equipos, relaciones internacionales etc. Fue una gran ventaja contar con la colaboración de Merck que habilitó líneas de crédito, adelantó reactivos y aparataje y puso personal cualificado de apoyo para formar investigadores tanto en España como en América. Uno de los convenios de Merck era con la Universidad de Rutgers en New Jersey, concretamente con el premio Nobel, Selman A. Waksman* y su equipo con los que tuvieron ocasión de trabajar los investigadores de CEPA.

Publicidad penicilina
Publicidad penicilina

Muy pronto el equipo español estuvo capacitado para la identificación de microorganismos procedentes del suelo que producían antibióticos, la caracterización de éstos, su actividad sobre cultivos bacterianos, medida de la toxicidad e índice terapéutico experimental. Los estudios de purificación, caracterización y experimentación clínica, se verificaban en Merck.

Tetralen publicidad
Kasumipen

El desarrollo de una producción propia.

Una de las líneas de Merck, fue la constante colaboración  en torno a la estreptomicina con el microbiólogo H. Boyd Woodruff** (y con Waksman, su mentor),  investigador de Merck y principal nexo entre los equipos de Estados Unidos y España. Tanto Woodruff como Edward O. Stapley, firmarían la mayoría de las publicaciones importantes con los españoles de CEPA. También en el plano industrial tuvo sus consecuencias. En 1955 se empezó a producir en España la estreptomicina con patente Merck.

Waksman y Woodruf
H. Boyd Woodruff (a la derecha) con su mentor, el Dr. Selman A. Waksman, en 1940

En los años siguientes CEPA dispondría ya de una amplia de antibióticos como: Acilpenil (Penicilina V) Anapen (Penicilina G) Biestreptomicina (estreptomicina mas dihidroestreptomicina) Catomicina (novobiocina) Catopen (catomicina mas penicilina V) Decadran (neomicina) Promacetina (cloranfenicol) Tetralen (tetraciclina) pero sobre todo fueron famosas en la época las preparaciones de Cepacilina (Penicilin G benzatina) y numerosas presentaciones de estreptomicina pero sobre todo el Farmapen (asociación de penicilina estreptomicina) Solía decirse entre los médicos “farmapen y no mires a quién”, tales eran los resultados.

En  1965 CEPA ya comercializa: Penicilina G procaina, G benzatina y V, Dihidroestreptomicina, dihidroestreptomicina sulfato, dehidroestreptomicina pentotenato, estreptomicina (sulfato y pentotenato), cloranfenicol, tetraciclina, novobiocina y neomicina. En total los presentaba en 66 formas diferentes.

La historia de la quimioterapia española está fuertemente ligada a CEPA y a sus investigadores en las diferentes etapas: Antonio Gallego (médico), Justo Martínez Mata (médico y farmacéutico), Sebastián Hernández (médico), Ángel Moreno Vivo (médico), Tomás Cubillo (químico) y Sagrario Mochales (microbióloga).

Pasaron más de 10 años hasta conseguir resultados explotables, durante este periodo se estudiaron alrededor de 500.000 aislados en los que hallaron más de 200 nuevos antibióticos, aunque no todos eran potencialmente útiles por lo que algunos serían descartados. En 1966 Mata, Hernández y Mochales aíslan de Streptomyces un antibiótico que se bautizará como fosfomicina, del cual podemos decir que es un medicamento genuinamente español. Un medicamento bien tolerado y con una baja incidencia de reacciones adversas, que en 1967 obtiene de Merck el visto bueno para continuar con su estudio.

En 1972, un equipo con Mochales y Mata a la cabeza publica el hallazgo de una nueva familia de antibióticos. Las cefamicinas, desarrollando en años sucesivos la cefoxitina en cuyo desarrollo son protagonistas entre otros  y en 1979, Mochales y Hernández firman, con el equipo de Merck, el primer trabajo sobre thienamicyn. Una importante linea de productos estudiados en España para Merck, fue la línea de antifúngicos iniciada en 1987 y que culminaría con la caspofungina. Hubo también una ampliación de las líneas de investigación dirigida a antiparasitarios y antivíricos. También se abrió a la Universidad y hospitales españoles a  proyectos conjuntos de investigación.

La actual planta de Aranjuez.

ERCROS División Farmacia Aranjuez

En 1974 CEPA fue adquirida por Unión Explosivos Río Tinto que se fusionaría en 1989 con S.A. Cros formando ERCROS. Excepción hecha del grupo investigador, que con el nombre de Centro de Investigación Básica de España (CIBE) acabaría siendo absorbido por Merck. En 1990 la rama farmacológica se escinde en 2 empresas CEPA y Fyse; la primera, de productos comerciales, la adquiere Paribas Santé (actualmente en el grupo Cepa Schwarz Pharma) como filial alemana de la S.P. desde 1999. La segunda se quedó con la división de principios activos en la fábrica de Aranjuez constituyendo la división de Farmacia de ERCROS para la producción de materias primas y productos intermedios farmacéuticos.

(*) Selman A. Waskman  recibió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 1952 por el descubrimiento de la estreptomicina, el primer antibiótico contra la tuberculosis.

(**) La investigación de H. Boyd Woodruff condujo al aislamiento de la actinomicina, que hizo posible el descubrimiento de la estreptomicina al inicio de la década de 1940. Enseguida la estreptomicina se convirtió en una cura casi milagrosa de la tuberculosis, la fiebre tifoidea, peste y otras enfermedades infecciosas.

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