Plaza de Toros y Museo Taurino.

Ruedo y Palco Real de la Plaza de Toros de Aranjuez

Es uno de los coliseos taurinos más bellos y antiguos del mundo. Construida por Carlos IV en 1796 sobre la anterior, que databa de 1760. Por orden de Carlos IV, fue inaugurada por este y su esposa, María Luisa de Parma, el 14 de Mayo de 1797. Cuando se construyó, su capacidad era de 9000 espectadores y la población, según el censo de Manuel de Godoy, era de 4226 personas. En la actualidad, presenta un aforo capaz de dar albergue a algo más de nueve mil quinientas personas.

A  mediados del siglo XVIII empezaron a construirse las primeras plazas de toros permanentes coincidiendo con el proceso ilustrado. Los intelectuales de la corte de Carlos III y Carlos IV amantes de la tauromaquia decidieron tecnificar y regular la celebración de este tipo acontecimientos y oficializar la profesión de los toreros.

Plaza de Toros. Foto antigua.

Esta plaza nueva, inaugurada el día 14 de mayo de 1797, fue construida a imagen y semejanza (aunque en proporciones más reducidas) de la plaza de toros de Madrid, ubicado en ese momento junto a la Puerta de Alcalá. Su planta es circular con un saliente rectangular donde se encuentran los corrales. Se encuentra emplazada en la prolongación de las calles del Gran Capitán y del Almíbar encontrándose en esta última su puerta grande. Hay doce puertas de entrada al público que se comunican con el interior por medio de diez escaleras y tres galerías.

Catalogada como Monumento Histórico Artístico, su concepto presenta una complejidad a causa de las distintas remodelaciones y restauraciones desde su construcción a finales del siglo XVII hasta nuestras fechas. Con más 200 años es una de las pocas plazas de toros que quedan en pie del siglo XVIII junto a la Maestranza de Sevilla o la de plaza de toros de Ronda.

Puerta lateral plaza de toros de Aranjuez

Empieza siendo una empresa de la corona, que se hace cargo de los primeros gastos y la restauración en el siglo XIV. En 1809 fue destruida por un incendio, y reconstruida diez años después por Fernando VII. En 1829 el Real Patrimonio reconstruyó por completo este coliseo y cedió su propiedad al Ayuntamiento de Aranjuez, que a partir de entonces se hizo cargo de la gerencia y la conservación del edificio. Los  cambios de tularidad durante el siglo XIX fueron numerosos.

Este coso conoce momentos de abandono y ruina en períodos como la guerra de Independencia, la minoría de edad de Isabel II o el Sexenio Revolucionario. Pero también es objeto de muchas restauraciones y reformas, a partir de 1797. Como la reconstrucción en 1829 por motivo de su incendio o las de 1851 y 1881. Esta última se inaugura con una corrida presidida por Alfonso XII.

Para su ubicación se tuvieron en cuenta dos factores. El primero fue una situación fuera de la retícula urbanística que conforma el Real Sitio y Villa. El segundo lugar, buscar la conexión entre el coso y la ciudad mediante los recursos visuales de la perspectiva y el mantenimiento de una escala proporcionada. La plaza queda así deliberadamente integrado en la población, a través de un correcto dimensional y de la elección de un lugar que garantiza el protagonismo que le corresponde en el conjunto urbano.

Vista de la Plaza de Toros
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