Caballerizas de la Reina Madre.

Feman­do VI decide hacer de Aranjuez una ciudad abierta y encargar a Santiago Bonavía el plano y diseño de la ciudad. Bonavía moriría unos años más tarde y Jaime Marquet será nombrado arquitecto Real de Aranjuez en 1760, aunque ya desde 1755 había si­do ayudante de Bonavía y encargado de numerosas obras.

Caballerizas de la Reina Madre

Jaime Marquet, fue llamado a Madrid en primera instancia por el Duque de Alba y más tarde fue contratado por Fernando VI para diversas obras reales. Entre ellas se destacaría como el ejecutor de las ideas de Bonavía para la fundación de Aranjuez como ciudad, y como autor del Teatro Real y de las Cocheras de la Reina Madre.

Inauguración del Colegio María Cristina
Acto de inauguración de las caballerizas de la Reina Madre, Isabel de Farnesio.

La concepción urbana de Bonavía ejecutada posteriormente por Marquet, articula la ciudad en­torno a dos ejes que contienen sendas plazas. La Plaza de San Antonio y la entonces nueva plaza de Abastos. La importancia de estas dos plazas como centros urbanos de la ciudad se ve confirmada por la instalación en ellas de dos fuentes públicas de agua potable, las únicas que entonces existían. La de la plaza de San Antonio, presidida por una estatua de Fernando VI, obra de Bonavía y la de la plaza de Abastos por cuatro delfines por cuyas bocas manaba agua, obra de Marquet.

Plano de Santiago Bonavía
Jaime Marquet

Marquet sitúa las Cocheras de la Reina Madre en un eje longitudinal paralelo al de la pla­za de Abastos, subrayado por sus dos entradas realzadas en sus fachadas representativas a las calles del Rey y Capi­tán. Esto puede ser debido a que el proyecto del edificio fuera previo al de la plaza o bien por una voluntad de establecer un cierto distanciamiento intencionado, entre una plaza que había de soportar la actividad del Mercado de Abas­tos y un edificio, que aunque de servicios, no deja­ban de ser servicios reales.

Planos de Bernardo Fernández del Anillo.

El rápido y sorprendente crecimiento inicial de Aranjuez desbordó las primeras previsiones de Bo­navía y la ciudad tuvo que ampliarse hacia el Sur, perdiendo la configuración longitudinal en corno al eje de la calle de San Antonio y adoptando otra, más regular, bien conocida a través del plano de la ciudad delineado por Domingo de Aguirre en 1775.

La plaza de Abastos, y con ella el centro de la vida urbana, se trasladó al «anchurón» comprendido entre la calle de Abastos y Gobernador, que en prin­cipio era el límite de la ciudad, ideada por Bonavía. A partir de ese momento se denominó Plaza de las Caballerizas de la Reina y posteriormente, Plaza del Rey. La paulatina desaparición de su función cen­tral provoca que dicha plaza se divida en dos partes a comienzos del siglo, al unirse la calle de San Antonio con la de Cocherillas, prolongándose la primera hasta la calle del Foso y propiciando la ocupación de las dos mitades, primero con dependencias anexas al Colegio de Huérfanas y luego con el edificio de viviendas de fe­rroviarios.

Cocheras de la Reina Madre

El edificio original de Marquet sufrió un incen­dio durante la invasión napoleónica de 1808 en el que ardieron todas las armaduras de madera de la cubierta e incluso los forjados del piso principal, quedando prácticamente en pie sólo los muros.

Entre los años 1832 y 1833 y dentro de una campaña general de reconstrucción del Real Sitio impulsada primero por Fernando VII y luego por Isa­bel II, se reedifica completamente según planos de lsidro González Velázquez, rehaciéndose forjados Y­ armaduras de cubierta y renovándose toda la carpin­tería y la cerrajería de la planta superior. Esta reedifi­cación, como todas las que se hicieron en Aranjuez en aquella época tuvo un carácter más bien modesto a causa de la falta de medios económicos y en ningún momento alcanzó el esplendor del edificio ori­ginal.

Cocheras de la Reina Madre

Durante la segunda mitad del siglo XIX el edi­ficio se destinó para oficinas y dependencias de la Real Yeguada y alojamiento de la servidumbre durante las «jornadas reales», sufriendo alguna pequeña adaptación.

La última intervención global en el edificio se debió a la Reina Regente María Cristina de Ausburgo y Lorena que ordenó habilitarlo en 1886 como Colegio de Huérfanas. Esta intervención consistió, además de adecuarlo funcionalmente en sus distribuciones interiores, en una consolidación general.

Cocheras de la Reina Madre

La congregación religiosa responsable de la tutela del Colegio también llevó a cabo una serie de reformas que pueden resumirse en la dotación de instalaciones sanitarias, calefacción, depósitos, cocinas, etc., y en la compar­timentación sucesiva de dependencias, con la intro­ducción de numerosas entreplantas, escaleras y habitáculos.

Cocheras de la Reina Madre

En 1985 el edificio pasó a ser propiedad de la Comunidad de Madrid, que lo reformaría​ bajo proyecto de los arquitectos Enrique de Teresa y Juan José Echeverría​ en los años posteriores para albergar en ellas un centro cultural​ inaugurado en 1992 bajo el nombre «Centro Cultural Isabel de Farnesio», instalación que concentra un auditorio, una biblioteca, un archivo y una escuela de música,​ además de haberse instalado en el edificio una de las sedes del Centro de Estudios Superiores Felipe II.

El 8 de enero de 2021 parte del tejado del edificio se desplomó, por la intensa nevada asociada a la borrasca Filomena que barrió gran parte del país y en estos momentos se está finalizando su reparación y nueva restauración.

FOTOS E ILUSTRACIONES
Juan Comba García, Ángel Serrano Sánchez de León, Faraona Olivieri, Bernardo Fernández del Anillo.

BIBLIOGRAFÍA
Juan José Echeverría y Enrique de Teresa. Cocheras de la Reina Madre Isabel de Farnesio. Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid. Dirección General de Patrimonio Cultura. ISBN: 84-451-0535-3. Depósito legal: M-36701/1992. 

SpanishEnglishFrenchGerman